Alguna vez te has sentido, así?
•Septiembre 19, 2008 • Dejar un comentarioDecálogo del Escritor
•Agosto 2, 2008 • Dejar un comentarioNavegando y sin objetivo alguno me he encontrado con un curioso decálogo formado por doce puntos que según su autor, Augusto Monterroso, ha de seguir cualquier persona que pretenda llegar a ser un escritor/a consagrado/a.
Primero. Cuando tengas algo que decir, dilo; cuando no, también. Escribe siempre.
Segundo. No escribas nunca para tus contemporáneos, ni mucho menos, como hacen tantos, para tus antepasados. Hazlo para la posteridad, en la cual sin duda serás famoso, pues es bien sabido que la posteridad siempre hace justicia.
Tercero. En ninguna circunstancia olvides el célebre díctum: “En literatura no hay nada escrito”.
Cuarto .Lo que puedas decir con cien palabras dilo con cien palabras; lo que con una, con una. No emplees nunca el término medio; así, jamás escribas nada con cincuenta palabras.
Quinto. Aunque no lo parezca, escribir es un arte; ser escritor es ser un artista, como el artista del trapecio, o el luchador por antonomasia, que es el que lucha con el lenguaje; para esta lucha ejercítate de día y de noche.
Sexto. Aprovecha todas las desventajas, como el insomnio, la prisión, o la pobreza; el primero hizo a Baudelaire, la segunda a Pellico y la tercera a todos tus amigos escritores; evita pues, dormir como Homero, la vida tranquila de un Byron, o ganar tanto como Bloy.
Séptimo. No persigas el éxito. El éxito acabó con Cervantes, tan buen novelista hasta el Quijote. Aunque el éxito es siempre inevitable, procúrate un buen fracaso de vez en cuando para que tus amigos se entristezcan.
Octavo. Fórmate un público inteligente, que se consigue más entre los ricos y los poderosos. De esta manera no te faltarán ni la comprensión ni el estímulo, que emana de estas dos únicas fuentes.
Noveno. Cree en ti, pero no tanto; duda de ti, pero no tanto. Cuando sientas duda, cree; cuando creas, duda. En esto estriba la única verdadera sabiduría que puede acompañar a un escritor.
Décimo. Trata de decir las cosas de manera que el lector sienta siempre que en el fondo es tanto o más inteligente que tú. De vez en cuando procura que efectivamente lo sea; pero para lograr eso tendrás que ser más inteligente que él.
Undécimo. No olvides los sentimientos de los lectores. Por lo general es lo mejor que tienen; no como tú, que careces de ellos, pues de otro modo no intentarías meterte en este oficio.
Duodécimo. Otra vez el lector. Entre mejor escribas más lectores tendrás; mientras les des obras cada vez más refinadas, un número cada vez mayor apetecerá tus creaciones; si escribes cosas para el montón nunca serás popular y nadie tratará de tocarte el saco en la calle, ni te señalará con el dedo en el supermercado.
El autor de este decálogo da la opción a los aspirantes a escritor de escoger solo diez de estas normas de entre las doce expuestas. A mi, personalmente, me encanto la número diez.
Amor eterno?….
•Julio 26, 2008 • Dejar un comentario
Abstraída en mis pensamientos, un vuelco del destino me retorno a la realidad de que en la vida no es todo trabajo.. de que en la vida hay que aprender a vivir, con las frustraciones laborales, con las situaciones o responsabilidades de terceros.. y conexos, pero sobre todo independiente de cualquier ser. Aunque si bien es cierto, el primer ser al que estamos ligados es a nuestra madre y a la par que vamos creciendo creamos vínculos imperceptibles llamados Amistad y Amor (a la pareja).
Y retomando esto, alguna vez has analizado ¿Qué pasa con el amor que en su momento sentimos por determinada pareja y con las promesas de Amor Eterno? La mayoría de las ocasiones se las lleva el viento al igual que a esa persona… porque esto es cíclico.. Nuestro corazón sana y se prepara para amar con igual o mayor intensidad a nuestra nueva pareja. Y el Amor que sería Eterno? Lo trasladamos con la esperanza de algún día … y cuando nos casamos pensamos que será así.. más sin embargo y como todo en la vida no tenemos garantia alguna.
A lo que desde mi perspectiva las promesas de amor son esperanzas de que sea eso… Amor Eterno ¡¡¡¡
Reacción en cadena
•Julio 1, 2008 • Dejar un comentarioCuando empujamos suavemente una ficha de dominó y ésta, a su vez, ejerce el mismo empuje sobre otra ficha; cada una empuja a la siguiente, creando así una reacción en cadena. Y, por supuesto, está la famosa teoría del “Efecto Mariposa”.
Por ejemplo, los hijos de hogares hundidos en medio del maltrato y violencia, tienen todos los puntos para ser golpeadores en potencia; el padre mueve una ficha y el tiempo y la influencia hacen el resto. Y cuando tomas una decisión espontánea y no piensas en lo que viene después, puede que tu mariposa haya sepultado a alguien con su movimiento de alas o puede que no. De ser así, ya puedes esperar las consecuencias de tus actos: para bien o para mal, espera una reacción.
Hablando de Amor…
•Junio 23, 2008 • Dejar un comentario
Que pasa, ¿Cuando nos enamoramos? sean cuales fueren las circunstancias en las que esto ocurra, perdemos en cierta manera el norte. Dejamos que una inercia desconocida nos empuje hacia delante sin saber que habrá más allá de lo que contemplamos en ese momento.
Muchos nos arriesgamos a caminar indefinidamente(lo cual es algo precioso) y otros tantos caen. El “para siempre” es un concepto demasiado relativo y complejo para algunos ya que implica seriedad, responsabilidad, confianza ciega en alguien que sabes que, al igual que tu, puede fallar sin proponérselo. Implica renunciar a mil cosas y por amor todo lo hacemos. Pero, ¿con eso es suficiente ?. Contestaría que Nop, el amor necesita otras inquietudes, otros pilares sobre los que sostenerse. Algunos dicen; el amor mueve montañas pero no necesariamente construye cimientos sólidos. A lo que argumentare que cuando El amor entra en ti, te eleva, te hace ser quien no imaginabas podías ser jamás, te hace vibrar, sentir, soñar, caer… pero, ¿por cuanto tiempo?. El tiempo solo tú y tu pareja lo dictan, nadie mas..
Pero podemos ayudar a que sobreviva a través del entendimiento, la complicidad, la ayuda reciproca, el oído atento, el sentido común, la racionalidad, pero también de la pasión, de la fidelidad, del compromiso, del interés y así hasta no poder acabar.
Homenaje…
•Junio 2, 2008 • Dejar un comentario
Dicen que el tiempo lo cura todo, que cierra heridas y borra cicatrices, cuando lo que hace en realidad es alejar los recuerdos hasta el punto de no poder recordar con claridad las cosas. El tiempo logra que nos acordemos de acciones y hechos, pero no de sentimientos. Así, lo que nos hace daño hoy, no nos dolerá dentro de 15 años y si lo hace, es con una intensidad mucho menor.
Sólo que hay veces, que los sentimientos perduran a través del tiempo, como el dolor por la muerte de un ser querido.
Yo he pasado por ese trance en algunas ocasiones. El 14 de octubre de 1992, dos días después de mi 12avo. Cumpleaños y dos día antes del cumple de mi hermana, mi padre falleció. En el año 1994 uno de mis mejores amigos, un año después una amiga y un 03 de junio del 2008, el que fuere mi jefe. Para mi fue alguien admirable, alguien quien a lo largo de su vida nunca se rindió.
El caso es que después de un año, recuerdo aquellos días: el último día en la universidad, cuando bajo a despedirse (un sábado), el verlo en su casa, su homenaje , las lagrimas, etc. Son hechos en mi cabeza que duelen, pero en los que puedo pensar sin angustiarme.
Quizá no tenga mucho sentido, pero encontré en el inter este poema y siento que este puede ser buen momento para que alguien más lo lea y de paso hacerle un pequeño homenaje a ese par de hombres maravillosos que fueron parte de mi vida (uno me dio la vida y el otro me dio la certeza de que todo lo que nos propongamos lo conseguiremos):
No puedo apartar de mi
tu rostro inexpresivo, apagado,
pero aún tierno.
No puedo borrar la imagen
de un momento que yo no debí haber vivido.
Te lloré y aún te lloro cada día,
como lo hago ahora
mientras grabo tu nombre y tu recuerdo en este poema.
Estabas allí, a mi lado,
estabas pero ya no existías.
Mis ojos no creían – y no creen-
que realmente te fueses.
No pudiste consolarme,
ni pronunciar palabras reconfortantes.
No pudiste,
y eso me dolió más que cualquier golpe en mi corazón
Callado, muy callado, e inmóvil.
No puedo dejar de buscar la esencia que, seguro,
dejaste para mi ese día,
para guardarla en un bote de cristal y colgármela al cuello.
Miro fotografías de ti en las que apenas recordaba,
Culpé a cualquiera que pensara en ti,
y me culpé por culparme y culparte.
Sufrí y maldije no haber sido quien tu merecías que fuese.
Pero tú me perdonaste aquel día,
sabías que era el tuyo y me perdonaste.
Liberaste a tu corazón, cansado de tantos años
forzado a trabajar por ti.
Te marchaste aquel día,
la muerte vino a buscarte,
y yo la salude con lagrimas en los ojos
pero resignada a tu despedida.
No puedo olvidarte,
y aún cuando oigo mi nombre
pienso, que el viento me lo trae
directamente de tus labios.
Rumiando, que es gerundio
•Mayo 28, 2008 • Dejar un comentarioPor alguna razón inexplicable las mujeres somos expertas en “comernos la cabeza”; absolutamente todo tiene cabida en nuestros pensamientos, y cualquier pequeño detalle del día pasa a repetirse una y otra vez en nuestra mente. La memoria no nos deja descansar y recordamos los momentos, repasándolos y sacando conclusiones tales como: debería haber dicho…, debería haber hecho…, porqué no me di cuenta de que…, etc.
Y cada cosa, cada frase, cada palabra… todo lo que ocurre a nuestro alrededor nos levanta recuerdos de otros momentos parecidos. Vivimos más el pasado que el presente, y analizamos todos los movimientos y acciones que nos han traído hasta aquí. Desde aquí me confieso rumiante empedernida, y eso acabará conmigo, seguro¡¡¡
Hello world!
•Mayo 28, 2008 • 1 comentarioWelcome to WordPress.com. This is your first post. Edit or delete it and start blogging!




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